Lars
Hola,
Cuando eres una adolescente con problemas y te topas con un tipo enigmático, nacido en Copenhague, que pontifica sobre la culpa y la autodestrucción, lo más probable es que acabes rendida a sus pies, comiéndole la polla y pensando que lo que más deseas en el mundo es ser sacrificada en un altar, delante de una pandilla de alcohólicos que leen versículos de la Biblia y te miran con ojos de conmiseración.
Así fue. Me enamoré de Lars Von Trier después de ver Rompiendo las olas y creo que si la viera mil veces, mil veces me volvería a pasar lo mismo. Luego, con Bailando en la oscuridad alcancé el éxtasis y con Dogville levité. Sin embargo nuestro amor no fue fácil. Lars es como uno de esos novios que te da mala vida, con un punto de macarra violento, aficionado al maltrato psicológico y que, a veces, hace cosas que te resultan incomprensibles. Pero cuando te pone patas arriba hace que se te queden los ojos en blanco y el corazón te palpite a doscientas pulsaciones. Sabe cúal es su poder y sabe cómo utilizarlo.
Hace unos meses se presentó en Cannes diciendo que era el mejor amante del mundo. Tras pronunciar esta sentencia se escuchó una risotada en la sala: Eran Boyero y Hermoso, los críticos de El País en el festival.
Boyero y Hermoso son, en realidad, cuatro personas: ellos dos y sus respectivos egos. Cuando viajan en avión y en tren ocupan dos butacas cada uno (dos para ellos y otras dos para sus egos). Por eso cuando Lars se definió como "el mejor director del mundo", Boyero y Hermoso se escandalizaron y comenzaron a gritar: "¡Qué te has tomado, Von Trier! Menuda infancia debiste de tener para haber acabado tan trastornado. Creído, que te lo tienes muy creído". La gente les miarba casi con la misma perplejidad con la que miraban al propio Von Trier después de haber asistido a la proyección de Anticristo.
Leí las reseñas de la película y creí que era muy probable que el mejor amante del mundo hubiera tenido otro gatillazo. Pero entonces apareció Jordi Costa: "Es sublime, es sublime -repetía-. ¿Porqué nadie habla de la belleza cuando se refiere a Anticristo?". Creía que la cabeza me iba a estallar así que me no me quedó más remedio que meterme en el cine.
(Atención spoiler)
Entro en el cine y no soy más que un vulgar pato. De repente Lars me abre la boca, me enchufa un tubo y me hace engullir el "Lascia ch´io pianga" de Haendel, mientras Willem Dafoe y Charlotte Gaisnbourgh follan an blanco y negro. Resultado: He dejado de ser un triste pato y ahora soy un exquisito foie por el que se pelean los mejores gastrónomos del reino.
Jordi tenía razón, ¿porqué no hablan de belleza cuando se refieren a esta película? La respuesta no tarda en llegar: Lars manda a Dafoe y a la Gainburgh a una casa perdida en el campo y comienza el delirio. Hay zorros que hablan, clítoris que se amputan, piernas que se perforan con un taladro para colocarlas un piercing de treinta kilos a modo de grillete, penes que escupen sangre... me imagino a Bollero y a Hermoso tapandose los ojos para no contemplar un espectáculo tan abominable mientras Jordi engulle palomitas con los ojos como platos intentando no perderse ni un segundo. No he entendido Anticristo.
(...)
Besos.
Beta




