"Mis ojos de viajero infatigable"
Hola,
El otro día (una de esas desgracias que pasan) mientras hacía zapping me detuve en Telemadrid. La culpable fue Ayanta Barilli, la hija de Sánchez Dragó que, a pesar de los genes, tiene su punto. Por desgracia estaba acompañada del padre. Luego leí que era el estreno de un nuevo programa llamado Dragolandia o algo así. Ayanta y su progenitor charlaban amigablemente.
- ¿Te acuerdas -dijo Sánchez Dragó- del viaje que hicimos con tus nietos a Thailandia?
Ayanta le miró con cara de "papá, tanto ginseng y tanta viagra comienzan a afectarte el cerebro: no eran mis nietos sino los tuyos y, por mucho que te empeñes en ser eternamente joven y por mucho rollo tantra que te gastes, aquí el único abuelo eres tú". El amojamado presentador rectificó y trató de hacer una gracia al respecto. Luego empezó a contar el viaje a Thailandia. "Bangkok -dijo- es la segunda mejor ciudad del mundo". En ese punto tú te preguntas cuál será la primera: ¿Nueva York, quizás Londres, Roma, París, Berlín...? Entonces terminó la frase: "la segunda después de Laos". ¿Laos? No te tires el rollo Fernando, que da igual, que nos vas a seguir pareciendo un gilipollas. ¿De verdad ha dicho Laos?
Sánchez Dragó es de esos que te explican que él no es un turista, sino un viajero, uno de esos que empiezan a contarte sus batallitas con frases como "mis ojos de viajero infatigable...". Pero no. Resígnate. ¿Tú cómo llegas a los sitios... a nado o en avión, como todo el mundo? Entonces, por mucho que te empeñes, eres tan turista como el resto de los mortales e incluso tiendo a pensar que abres tu correspondencia con una espada en miniatura en la se lee: "Recuerdo de Toledo".
El programa continúa y nos ponen un vídeo del presentador en Thailandia. Habla sobre la cercanía de la gente, sobre las relaciones humanas, sobre el yin y el yang y sobre alguna que otra monserga parecida. Luego aparece descendiendo del taxi en la puerta del Hotel Oriental, un hotelazo de cinco estrellas donde ha reservado una suite de lujo a cuenta de todos los madrileños. "En éste mítico hotel -explica-, las suites conservan los nombres de las personalidades que un día se hospedaron en ellas. Yo he reservado la Joseph Conrad, un lugar por el que ha pasado un gran número de escritores famosos y que ahora acoge al último de todos ellos: Dragó". Siento unas inmensas ganas de vomitar.
Luego le vemos entrando en la habitación, cogiendo un libro, y haciendo como que lee. Eso sí que no, Fernando. Ahí te hemos pillado. Cuando alguien entra en una suite como la "Joseph Conrad" del Hotel Oriental de Bangkok, lo primero que hace no es ponerse a leer en la cama sino abalanzarse sobre el minibar y, en tu caso, con mucho más motivo. No me creo nada de este programa. Vuelvo a zappear.
Besos.
Beta




