Hola,
Estoy en medio de la nada. En el más absoluto de los silencios. Pasa frente a mí una de esas bolas de polvo que, a veces, cruzan la pantalla en las películas del oeste. Estoy dentro de la cabeza de Chenoa. De repente veo acercarse a una banda de piratas montados a caballo y armados con sus ordenadores personales en los que se descargan impunemente películas en las que yo no participo y discos que no son míos. Siento un inmenso odio hacia ellos. Descuelgo el teléfono, llamo a González Sinde y ella envía una furgoneta cargada de policías. Los piratas, al verlos, salen corriendo en sus caballos. Algunos pierden sus ordenadores en la precipitada huída. Los policías golpean con sus porras los ordenadores que han quedado en el suelo hasta hacerlos desaparecer.
Luego aparece un coche negro con las lunas tintadas. Se detiene frente a mí. Se abre la puerta y se baja un productor. Saca un cacahuete del bolsillo y me lo da. Lo abro y guauuuu, ¡tres semillitas de cacahuete redonditas! Hoy es mi día de suerte.
El productor se mete en el Salón del oeste que está a mis espaldas. Me como mi cacahuete y entro tras él. Está sentado en una mesa tomándose un Whisky. Me ve. "¿Sabes lo que es esto?", me dice. Respondo que no con la cabeza. "Un DVD. Aquí cabe una película entera. ¿Sabes lo que a mí me cuesta esto?", pregunta. Vuelvo a poner cara de que no. "Un euro. ¿Qué digo? Menos de un euro. ¿Y sabes por cuanto lo vendo? Por quince. ¿Te parece un buen negocio? ¿Verdad que sí? Pues esos hijos de puta quieren acabar con mi negocio. Pero tú y yo se lo vamos a impedir, ¿verdad bonita? Tú, yo y nuestro amigo Jose Luis. ¿Sabes quién es Jose Luis? Eso, el que manda, muy bien". Se bebe el whisky de un trago y le pide al camarero que le rellene el vaso. El camarero obedece.
"Sabes lo que tú tienes que decir, ¿verdad? Sabes que tienes que decir que los piratas están acabando con la creación, con la cultura, con los artistas... porque tú eres artista, ¿verdad? ¿y verdad que están acabando contigo? porque si acaban con mi negocio acaban contigo, ¿verdad? ¿verdad que lo entiendes?". Se saca otro cacahuete y me lo arroja. Yo lo abro ansiosa pero esta vez solo tiene dos semillitas dentro. Me pongo un poquito triste. "Ahora lo entiendes, ¿verdad?". Yo asiento con la cabeza aunque lo único en lo que pienso es que el último cacahuete solo tenía dos semillitas en vez de tres. "¿Sabes lo que voy a hacer? Voy a salir ahi fuera, y ¿ves todo ese desierto? Pues ahí voy a hacer un parque temático para que jueguen los niños. ¿Verdad que te parece bien? Y también voy a hacer un rascacielos de trescientas plantas, el más grande del mundo, y lo voy a hacer sin internet. Porque internet es malo. Porque en internet hay piratas malos que quieren robarnos la música para todo el mundo se quede en silencio".
"¿Te acuerdas cuando no había DVD´s? ¿Y cuando no había CD´s de música y la gente se compraba una cosa llamada vinilos? ¿Sabes cuánto costaba producir un vinilo? Entonces ganábamos muy poquito. Ahora no, ahora vendemos la música en CD´s y las películas en DVD´s. Para que luego digan que no somos listos. Las películas también se las vendemos a las televisiones pero en la televisión no hay quien vea una película. Las televisiones las doblan, las llenan de publicidad, ponen rotulitos por debajo anunciando el programa siguiente. Las televisiones se mean en las películas. ¿Y sabes lo que a mí me importa eso? Pues a mí eso me importa mierda. ¿Y sabes porqué me importa una mierda? Pues es muy fácil: me importa una mierda porque las televisiones me pagan dinerito y con ese dinerito te puedo comprar cacahuetes, ¿lo entiendes?"
"Es que el último cacahuete que me ha dado solo tenía dos", digo. Se sonríe, me acaricia el pelo y me lanza un cacahuete grande, con cuatro cacahuetes redonditos dentro. Soy tan feliz.
"Tú sabes que yo he empezado de muy abajo. Que mi abuelo fue picador allá en la mina, y que un día unos señores cerraron la mina en la que trabajaba porque habían inventado otras fuentes de energía más baratas y más limpias. Y los hijos de puta nos cerraron la mina, y yo me estoy cagando en los putos paneles solares de los cojones. ¿Me estás entendiendo lo que te digo? ¡Putos paneles solares! ¿Y sabes quienes fueron? Los piratas, que primero acabaron con la mina de mi abuelo y ahora quieren acabar con la mía. ¿Y sabes lo que vamos a hacer? Pues lo vamos a impedir, y tú vas a tener todos los cacahuetes que quieras, porque tú no vas a hacer caso a todos esos que dicen que internet sirve para difundir la cultura, porque tú sabes lo que a mí me importa la difusión de la cultura ¿Verdad, verdad que lo sabes? Exacto, una mierda. Porque a mí la cultura sólo me importa si me pagan mi dinerito, y a tí también, porque a tí te gustan los cacahuetes. Y los cacahuetes te los doy yo. ¿A que lo estás entendiendo?". Respondo que sí, siempre respondo que sí.
Fin de la historia.
Besos.
Beta
(No me gusta demasiado lo que acabo de escribir. En realidad yo quería escribir un post titulado Teddy el pocero donde explicar que la industria cultural, como otras industrias, está desde hace un tiempo dominada por un hatajo de especuladores. Quería explicar que la "piratería" es nuestra mejor arma para librarnos de ellos. Quería explicar que los autores, por lo general, están más preocupados por la distribución de su obra que por su comercialización. Quería hablar de los lobbys, del lobby de las farmaceuticas que hacen que los gobiernos se hinchen a comprar vacunas para una pandemia que no existe y del lobby de los "artistas" que pretenden que el gobierno apueste por proteger un modelo de negocio que ha sido superado por los avances tecnológicos. Quería hablar de si Zapatero condenará a nuestro país al atraso por hacer caso a un grupo de "artistas" que hace mucho dejaron de serlo. Quería explicar todas esas cosas pero no me apetece adoctrinar a nadie).