Ni ni
Hola,
Estoy enganchada a "Generación ni ni". Lo que no me explico como se han dejado fuera del casting al Chema y a la Espe. 
Besos.
Beta
Pdta: Hablando de Espe, creo que Leopoldo acaba de publicar su primer post.
Ella tiene la pasta y las ganas de hacerse la importante por su programa en la tele... pero yo tengo mi blog
Hola,
Estoy enganchada a "Generación ni ni". Lo que no me explico como se han dejado fuera del casting al Chema y a la Espe. 
Besos.
Beta
Pdta: Hablando de Espe, creo que Leopoldo acaba de publicar su primer post.
Publicado por
Beta
en
11:02
17
comentarios
Hola,
- Con tu cara y "mi talento" podría conseguir...
- ¿Escribir un blog?
- Hmmm, sí, bueno...
- Pero para eso no necesitas mi cara. Eso es algo que ya vienes haciendo tú sola.
- Pero ahora quiero escribir siendo otra persona.
- ¿Para qué?
- No quiero exponerme tanto, estoy cansada.
- Y entonces me expones a mí.
- Veo que lo has entendido.
- Pero, ¿para que necesitas una cara?
- Es más creíble.
- Es que no sé si quiero que sea creíble.
- Necesito una cara, una biografia, un facebook...
- ... un nombre.
- El nombre ya lo tengo.
- Ah, ¿sí? ¿Y qué nombre has elegido?
- Leopoldo Abril.
- ¿Leopoldo Abril?
- Sí.
- ¿Y de dónde ha salido?
- Leopoldo es por Leopoldo María Panero.
- ¿Quieres poner mi cara a un personaje inspirado en Leopoldo María Panero?
- Leopoldo Abril no tiene que ser como Leopoldo María Panero. De hecho, creo que eso ya está inventado.
- ¿Cómo?
- Creo que Casciari escribió un blog haciéndose pasar por un paciente de un psiquiatrico.
- ¿Y el Abril de dónde viene?
- No lo sé. Me pareció que no sonaba mal.
- ¿Y has comprobado si existe ya algún Leopoldo Abril?
- Creo que no existe ninguno.
- Y ¿qué beneficio saco yo de todo esto?
- ¿Qué beneficio quieres sacar?
- Por lo pronto, estaría bien que no dijeras que me pagas en sexo... te conozco.
- ¿No quieres que diga que te acuestas conmigo?
- No me acuesto contigo.
- Podría contar que te acuestas con Maribel Verdú.
- Tampoco me acuesto con Maribel Verdú.
- ¿Te gustaría?
- ¿Y a tí?
- A mí sí, por eso podría contar que tú te acuestas con Maribel Verdú.
- Me temo que lo único que conseguirías es que Maribel Verdú me denunciara.
- En todo caso denunciaría a Leopoldo Abril, y tú no eres Leopoldo Abril, sólo le prestas tu cara.
- Pero la gente creerá que soy y pienso como tu personaje, y eso es peligroso. A saber en qué me conviertes.
- En un tipo normal.
- En un "tipo" serio, en el protagonista de la última peli de los Cohen.
- Hmmm... podría hacerte judío.
- En España no hay judíos. Me temo que los expulsaron.
- Alguno habrá.
- Hay más nazis que judíos.
- Podría contar que tienes un hijo, que me invitas a su bar mitzvá...
- ... que te lo follas en su bar mitzvá.
- No, que me follo a tu mujer en la bar mitzvá.
- Eso, siempre haciendo daño.
- Entonces, ¿me prestas tu cara?
- ¿Por qué yo?
- ¿Por qué no? Das con el personaje.
- Tengo que pensarlo.
- Vale.
Besos.
Beta
Publicado por
Beta
en
17:45
24
comentarios
Hola,
El otro día alguien se puso en contacto conmigo porque quería escribir un artículo sobre las redes sociales. Estuvimos charlando un rato. Aunque era evidente que sabía mucho más de redes sociales que yo, se dirigía a mí porque consideraba que yo utilizaba dichas redes "como un instrumento de transgresión", y ponía como ejemplo mi extinto perfil de la Reina Sofía en facebook. No estoy segura de que aquello tuviera mucho de transgresor pero sí de que era una muestra de mi afición a meterme en pieles ajenas. Lo hice con la reina pero también con Otegui o con cada uno de los miembros del Gran Hermano imposible en el que Zapatero se liaba con una concursante ante los ojos de Belén Esteban.
Llevar más de dos años contando mi vida hace que esté un poco cansada de mí. No digo que no lo vaya a seguir haciendo, pero creo que a veces me resultaría más fácil escribir como si fuera otra persona. Así, además evitaría algunas de las proposiciones desagradables que me llegan (especialmente desde que soy puta oficial). No hablo de escribir bajo un pseudónimo sino de ir más allá, de hacerlo tras una personalidad ficticia, que sienta, que padezca, que se relacione, que actúe.
Lo primero que tengo que hacer es encontrar un nombre tras el que ocultarme. Bautizar a los personajes nunca me resulta fácil pues los nombres en castellano me parecen poco novelescos. El protagonista de la primera película de Jim Jarmusch se llamaba Aloisius. Eso sí que es un buen nombre, aunque si mi personaje se llamara Aloisius tendría que vivir (por lo menos) en Sidney, Ohio. Necesito un nombre que no sea vulgar y que, al mismo tiempo, no resulte un nombre imposible.
Podría llamarse Leopoldo. Podría llamarme Leopoldo. Como Leopoldo María Panero. Es novelesco. No es vulgar. Quizás pueda servir.
Besos.
Beta
Publicado por
Beta
en
15:50
40
comentarios
Hola,
Publicado por
Beta
en
10:52
21
comentarios
Hola,
Regresar es contradictorio. Regresas porque te fuiste, y si te fuiste quizás fue porque tenías importantes razones que te impulsaban a hacerlo. En ese caso, regresar es una derrota. Sin embargo, el regreso también es volver a un espacio que dominas, a un lugar en el que sabes que la línea veintiuno te lleva desde Arguelles hasta Príncipe de Vergara, en el que sabes dónde emborracharte o dónde ir a ligar con camareras. Regresar al territorio conocido te da seguridad. Y eso es bueno.
Lo dicho, contradictorio.
En mi caso no tengo sensación de fracaso ni de éxito. En mi caso, volver supone enfrentarme a dos gigantescas bolsas de basura llenas de ropa, a seis cajas de libros, a cuatro de películas y a otras tantas de objetos varios. En mi caso volver significa tener que recoger mis cosas y ponerme a buscar.
Las imágenes son un poquito cursis pero Chango no.
Besos.
Beta
Publicado por
Beta
en
14:31
41
comentarios
Hola,
Estar a miles de kilómetros de tu casa tiene inconvenientes y ventajas. El principal inconveniente es que te sientes sola y eso puede provocar que afloren algunos de tus pequeños fantasmas a los que has aprendido a mantener a raya con dosis de rutina cotidiana. La principal ventaja es que te sientes en un territorio extraño, en el que nadie te conoce, y en el que es posible que te atrevas a hacer cosas que en otras circunstancias nunca harías.
En cierta ocasión le pregunté a un amigo cuánto pagaría por acostarse conmigo. Se llevó las manos a la cabeza y me dijo que no pagaría, que sería incapaz de ponerme un precio, que yo no estaba en venta y que dejara de decir tonterías.
No tengo problemas de dinero. Tengo problemas de conducta. Treinta minutos no es mucho tiempo. Es menos de lo que he tardado en llegar hasta aquí. Es menos de lo que dura un telediario. Menos de la mitad de un partido de fútbol. En treinta minutos hay camareros que sólo son capaces de traerte las bebidas. No hay que dramatizar, treinta minutos no es tiempo suficiente como para llegar al infierno. En treinta minutos estaré fuera. Salgo del ascensor y encuentro un largo pasillo.
En estos edificios de apartamentos es habitual que el timbre esté junto a la mirilla.
Solo treinta minutos. Solo una vez. Mis reglas son: higiene, condón, nada de besos, treinta minutos y el dinero por adelantado. Hago sonar el timbre. La puerta se abre. No sonrío, no soy una profesional. Intento no pensar en lo que estoy haciendo. Recibo mis cuatro billetes de cien. Recalco el resto de condiciones y cerramos el trato.
Mientras se cobra su parte yo pienso en otra persona.
Cuando llego a casa me ducho con agua hirviendo. Escupo y me enjuago la boca sin parar. Me miro al espejo y no siento nada. Tengo billete de vuelta.
Beta.
Publicado por
Beta
en
18:58
89
comentarios