miércoles, 30 de diciembre de 2009

Especial

Hola,

Cuando sales de tu casa con una maleta y un billete de avión con destino a Nueva York te sientes especial. Tienes la sensación de que tu vida es especial y, aunque cojas la misma línea de metro que un montón de personas más, sabes que tu destino será mejor que el suyo. Te sientes afortunada. Eres feliz por ser tú y no todos ellos.

Ya en el aeropuerto, te encuentras que frente a los mostradores de Delta hay otro buen número de afortunados que, posiblemente también se sientan especiales. Poco a poco, las cosas empiezan a cambiar. Esperando el momento de embarcar observas las caras del resto de pasajeros: hay grupos de estudiantes, familias, parejas pendientes del móvil, una chica sola subida en unos tacones imposibles, niños y americanos con cara de regreso. En el avión, a tu izquierda, se sienta lo que parece ser un grupo de excursionistas. Estarán entre los cincuenta y los sesenta años, algunos van acompañados de sus hijos y todos parecen conocerse: hablan en voz alta y lo hacen todos con todos. Entonces la tripulación comienza a pasar las bebidas, y el señor de mi izquierda pide una cerveza. Al darse cuenta de que no es Cruzcampo cambia de opinión. "Yo es que solo bebo Cruzcampo", dice. De repente has empezado a sentirte vulgar y piensas que lo malo de Nueva York es que todo el mundo quiere ir a Nueva York.

Dicen que hoy puede nevar.

Besos.

Beta

15 comentarios:

Iván dijo...

Entiendo ese sentimiento perfectamente.

Rak dijo...

Lo peor de sentirse especial es que en un sólo segundo puedes pasar a sentirte tan gregario como los demás...

Qué asco, con lo bien que sienta sentirse privilegiado y superior xDD

Karlox dijo...

Lo que sí que es especial es Nueva York

Tatana dijo...

i know this feeling

Sr.Poppi Fresco dijo...

Deberían prohibir la Cruzcampo. Buen viaje Beta.

Jacko.com dijo...

Deberían prohibir todas las cervezas menos la Cruzcampo. Yo me siento especial tomándola (igual que aquel señor) y otros muchos se sienten igual.

Ir a Nueva York si que puede ser vulgar, sobre todo cuando no paras de oír a españoles de compras por allá (aunque no entiendo porque eso puede ser vulgar y gregario).

Quizás nos sintiéramos especiales quedándonos las navidades en el hogar con toda la familia (que empieza a ser lo raro).

Saludos.

Aspective dijo...

Da igual
Mientras vayas a NY todo lo demás da igual.
¡Feliz año!

Angus dijo...

La vida es tóxica. NY es el barril de los desperdicios... en todos los maravil... sentidos.

Paula dijo...

Es especial poder cruzar el charco. Yo no puedo, aunque quisiera viajar estoy en desempleo y mi familia no puede permitirse pagarme viajes. Así que sientete especial junto a los demás especiales que pueden decidir donde ir en Navidad.

PAU dijo...

Hay que joderse con la globalización.
Tendrías que pedir que te cambiaran de asiento junto a la chica de los tacones imposibles...
De todas maneras NY simepre será NY, por muchas Torres Gemelas que caigan y por mucho Cruzcampo-adicto que la visite.
Un beso y saluda a Luna de mi parte si la ves por allí.

japogo dijo...

Es fácil, no pidas una Cruzcampo... pide un Martini bianco con dos rodajas de limón verde, una cuarta parte de soda, una de whisky single malt, un chorreoncito de anís del mono y un suave agitado en coctelera de aluminio. A ver quién es especial entonces!
PD: Después de bebértelo incluso sentirás la propia especialidad.
Happy New Year! Have fun!

Jorge dijo...

Buen año a todos!

**Debi-chan** dijo...

Yo también quiero ir a NY. Pásalo bien en tu viaje, espero que te haga empezar bien el año.

Besos.

Chocolat Soul dijo...

Lo has explicado de maravilla. Y para no ser tan excesivamente breve te digo desde ya que aquí tienes a otra fiel seguidora de tu blog. (Lo sé, mejor hubiera sido un chico, pero... mis comentarios molan, te lo juro. Jeje)
Un saludillo! ;)

Violeta Increíble dijo...

Desde la primera vez que visitaste Nueva York, habré leído tus posts y mirado tus fotos como medio millón de veces. Cada vez que lo hago, se me ponen los dientes más largos. Tú me descubriste esa ciudad, y desde entonces la tengo entre ceja y ceja.

Será vulgar, gregario, y es posible que todo el mundo quiera ir, pero el día que tenga el billete de avión me dará igual la marca de cerveza que beba el señor a mi lado. Con suerte, de septiembre a junio del año que viene podré sentirme una neoyorquina más =)

Un saludo.