viernes, 12 de diciembre de 2014

Llamenme Fernanda

Hola,

Amo a Fernanda Solórzano. Es un amor loco, irracional y desatado. Estoy considerando la posibilidad de mudarme al Distrito Federal. Siempre me he sentido atraída por México. Me compraría un revolver y. como Buñuel, aprendería a disparar en el backyard. Dispararía a los gatos y a las latas. Y luego tomaría el aperitivo. O lo que ella quisiera.

Recientemente Fernanda me ha descubierto "Llamenme Mike". Es una película inclasificable. Muy divertida. No hace falta piratearla, está en youtube.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Mi vida en streaming

Hola,

Me he metido en el blog y he visto que la última entrada data del treinta de julio. Debo estar a punto de batir un récord. Me pregunto si lo he dejado. Supongo que no. Desde hace unos meses arrastro conmigo una enfermedad bastante incómoda que se encarga de quitarme las ganas de escribir cada vez que me siento al ordenador. Quizás lo de "que me quita las ganas de escribir" debería ponerlo entre paréntesis. Puede que no sea verdad. El victimismo me da asco así que creo que no debería seguir por ahí. No me gusta la gente que responsabiliza a los demás de sus males. El victimismo es el abrevadero de gente como Montoro, Artur Mas, el último expulsado de Gran Hermano como quiera que se llame, o Pablo Iglesias. Así que no volveré a mencionar lo de la enfermedad. Punto. Aparte.

He pensado que podría empezar a escribir un blog que se llamase "España en Streaming". A miles de kilómetros de distancia, el streaming es mi salvavidas para mantenerme al corriente de cuanto pasa allí. En streaming acabo de ver un cara a cara entre Pablo Iglesias e Iñaqui Gabilondo en algo llamado "Otra vuelta de tuerca". Pablo me genera emociones encontradas. Ayer leí un titular de Javier Krahe en el que decía que esperaba que Podemos sacase un montón de votos casi tanto como que no sacase mayoría absoluta. Bien. Estoy más o menos de acuerdo. Me alegro de que haya venido alguien dispuesto a patear el montón de culos fofos que llevan años cagándose en todos nosotros pero, además del victimismo, hay otra cosa que me pone enferma y es que me tomen por idiota. Y en eso Pablo es bastante experto. Sentimientos ambivalentes.

No es la primera vez que veo "Otra vuelta de tuerca". Lo hice con ocasión de la entrevista que Pablo le hizo a Jorge Verstrynge. Verstrynge es un ser entrañable. Me enternece verle en las viejas fotos de Alianza Popular con su peinado falangista y con gente como Esperanza Aguirre dispuesta a comerle la polla a cambio de un sillón de concejal.

Verstrynge tuvo eso y prefirió irse a la Facultad de Políticas a follarse alumnas en vez de mantener el coche oficial y los privilegios que se le ofrecían. Su huída de la política me parece admirable.

En su cara a cara con Pablo Iglesias me hace sonreir su constante empeño en repetir que "no es uno de los nuestros", que es un ser de otro mundo, por encima del bien y del mal y que habla francés. Oiga yo soy un afrancesado. Puede que  lo sea. Del "Otra vuelta de tuerca" me molesta el trabajo chapucero del editor, colocando planos de Pablo sonriendo y asintiendo donde no corresponde y cortando alguna de las "reflexiones" de Verstrynge. Y me llama la atención que siendo tan obvio el corta y pega, no se haya molestado en quitar el brindis final en el que Verstrynge levanta su taza en honor de Pablo. Me sonroja un poco. Puestos a cortar no habría estado mal cargarse ese brindis que sería de vergüenza ajena para cualquiera de nosotros pero que no lo es para quien, como Pablo, tiene un concepto de sí mismo demasiado elevado.

Gabilondo me cae bien así que me lanzo a ver su charla con el líder de Podemos. Al principio le lee un poco la cartilla por el simplismo y el ventajismo con el que Iglesias y Monedero tratan de reescribir la historia de la transición. A veces me recuerdan un poco a Pío Moa y Cesar Vidal intentando convencernos de que la guerra civil empezó en 1934 en Asturias. Pero el programa está bien, sería propio de una televisión pública, hasta que Pablo la lía.

Te voy a contar un secreto Iñaqui, algo que muy pocos saben, No fue Rubalcaba, fui yo. Bueno, gente de mi entorno. Nosotros fuimos los autores del "Pásalo". La gente se cree que soy un recién llegado pero yo llevo años trabajando en la sombra para purificar este país. ¿No tienes ganas de abrazarme?

Reconozco que uno de los momentos más felices de cuantos me quedan en la memoria fue ver a Ana Botella y a su marido saliendo de votar el 14 de Marzo del 2004. Lo veo y no puedo dejar de ver a Attila y Regina en la secuencia de la liberación de Novecento. Creo que ya la he puesto alguna vez. Maravillosa.


Si Pablo hubiera sido el responsable de eso le daría las gracias pero me temo que otra vez es su fantasía y su amor a sí mismo le traicionan.