lunes, 9 de mayo de 2011

Gerónimo en la madriguera

Hola,

Una noche Bin Laden, antes de ponerse la chilaba de dormir, irrumpe en la cocina donde cenan dos de sus mujeres, tres de sus hijos, un escolta, su preparador físico personal y una señora con burka sin identificar. "Lo siento, no aguanto más -dice-. Me quiero comprar un iPad". Todos le miran como si hubiera perdido la cabeza. "Tiene pantalla táctil. Las aplicaciones se abren con solo poner el dedo encima. Puedes ver películas cómodamente tumbado en la cama porque apenas pesa seiscientos trece gramos. Si te vas de viaje no necesitas el ordenador para estar informado. Puedes twittear, ver Al Jazeera, hacer sudokus y visitar elcoran.net. No acepto un no por respuesta. Quiero un iPad y quien no lo entienda que coja la puerta y se largue". Se bebe un té y sale sin dar un portazo porque la cocina no tiene puerta.

- Llevamos años escondiéndonos, años viviendo como animales para no ser descubiertos, desplazándonos en burro de una cueva a otra, comiendo raíces, cagando en medio del campo, pasando frío y penalidades y, finalmente, cuando conseguimos una casa con agua caliente para ducharnos y con un patio trasero en el que poder quemar las basuras, llega este gilipollas y nos sale con que quiere un iPad.
- Verás cuando se entere Al Zawahiri.
- Pondrá el grito en el cielo.
- Pues qué queréis que os diga, yo le entiendo. Yo estoy hasta los ovarios del móvil alcatel. La batería no me dura ni medio día y los politonos no se descargan. Así que si Bin se compra un iPad yo quiero un iPhone.
- Os estáis volviendo todos locos.
- ¡Pues yo quiero la Xbox!
- Si quieres la Xbox se la pides a los reyes.
- No le digas eso al niño que somos musulmanes y los reyes magos no existen.

Bin Laden irrumpe nuevamente en la habitación. Se hace el silencio. ¿Quién ha cogido mi farmatint?, pregunta. Se miran los unos a los otros, como en una novela de Agatha Christie en la que todo el mundo sospecha de todo el mundo. Se crea una gran tensión pero, finalmente una de las mujeres de Bin confiesa al borde del llanto. "Es que los tintes de gena me queman el pelo -solloza-".

"Os he dicho cientos, pero cientos de veces, que no me gusta que me cojáis las cremas y los tintes del baño. ¿Cómo tengo que explicarme? ¿En Español?. Estáis acabando con mi paciencia". De un zarpazo, arrebata el bote de farmatint de las manos de la culpable y desaparece pues está a punto de comenzar el Pasapalabra pakistaní donde un informático de Islamabad tiene la posibilidad de llevarse un bote de cincuenta millones de rupias.

Durante unos minutos todos permanecen en silencio. Una de las mujeres lanza a la ladrona una mirada de "siempre tú, siempre metiendo la pata". Desde el dormitorio llega el sonido de la televisión. "Con la ese, ciudad española donde se celebra la feria de abril". Bin responde: "Salamanca". El concursante: "Sevilla". El locutor: "Correcto. Con la T, dulce de semana santa". Bin grita: "Turrón". El concursante: "Torrija". El presentador: "Correcto".

La calma regresa poco a poco y la mujer del burka sale al jardín con la excusa de ir a fumar. Camina unos veinte metros hasta un nogal. Se arrodilla como si fuera a rezar y desentierra un teléfono móvil. Lo conecta y escribe: Gerónimo en la madriguera. Es sorpendida por uno de los guardas de la casa.

- ¿Qué estás haciendo?
- Nada.
- ¿Cómo que nada?
- Vale, ¿quieres que te la chupe?
- Hombre, eso no estaría mal.

El guarda se remanga la chilaba y se baja los pantalones. La mujer se resigna y chupa. Cinco minutos más tarde se escucha un extraño ruido. Aparecen por el horizonte dos helicópteros cargados de marines norteamericanos. El guarda duda entre dar la voz de alarma o dejar que la mujer termine. Elige lo segundo. Los helicópteros aterrizan en el jardín.

El resto de la historia es bien conocida.

Besos.

Beta

23 comentarios:

Jota dijo...

Genial.

Más claro, agua dijo...

Seguro que la idea de infiltrar a Mónica fue de Hillary... ;-)))

El gordo sentimental dijo...

¿A cuánto está la rupia?

Beta dijo...

Un euro son 122 rupias :)

Ignacio J. Rivas dijo...

Puto Steve Jobs!

Blog A dijo...

Eres muy buena jajja me ha encantado jajaja

Anónimo dijo...

Francamente genial!!!
Te aplaudo, plas plas plas.

Malena

Javier Divisa dijo...

Ha molado la versión

Jana dijo...

Me encanta como escribes!!Moraleja: cuando a un tio se le toca ahi abajo pierde el raciocinio

Sumiso dijo...

Muy bien, Beta, eres la Puta Ama.

g3nial dijo...

joder que descojone....

Javier García-Villaraco dijo...

Me he meado un poco con lo del farmatint. Esa mujer seguro que también ha cogido mis indasec. Voy a retwitearlo.

Paloma dijo...

JAJAJAJ ME ENCANTO JAJAJAJA

Míchel dijo...

Tus historias acaban siempre en mamada.
Un saludo.

tpt dijo...

Para que quería esa mujer el farmatin si lleva el velo o el burka siempre. Lo siento, eso me ha sacado de la historia.

Bellaluna dijo...

Ostrás, tiras las Twintowers enteritas y vives en una mugre, a tomar por culo. Y sin internet. El mundo es una mierda.

Proyecto Voto Nulo dijo...

VOTO EN BLANCO
Es un medio de protesta por algunos ciudadanos que no creen en el régimen político o en el sistema electoral que se encuentra vigente en un país, o bien porque no se sienten representados por ninguna de las opciones electorales que se les ofrecen.
http://proyectovotonulo.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Seguro que Michel y Barak lo celebraron de la misma forma...El mundo es una gigantesca mamada...

Isota dijo...

¡Hola Beta! Muy divertida la historia, me encantó.

¡Saludos!!

Anónimo dijo...

yo me conformo con saber que es ya pasto de gustanos.

Mola, bverdad?

manzanita. dijo...

Madre mía... Si realmente la historia fuera así, esto demostraría lo mal que estamos en este mundo de IPhones y IPads... Lo que está claro es que todo es un misterio, con internet sin internet, con mujer con o sin burka, con o sin tres hijos y dos mujeres...
Me ha gustado Beta!

Isa dijo...

Muy bueno Beta, solo tu! :).

Habrá post acerca de Eurovision?


Saludos desde el otro lado del charco.

Julissa

NáN dijo...

Moraleja (barrio pijo de Madrid que tiene su propia moraleja):

Cuando una mujer se arrodilla mansamente
Los superhéroes entran calladamente.