lunes, 14 de noviembre de 2011

Corbatas

Hola,

Todas las gafapastas del mundo amamos a Woody Allen. No digo que fuéramos a acostarnos con él y a recorrer con nuestras lenguas su diminuto y áspero cuerpo de metro sesenta y cinco, pero Woody tiene algo. No es su pelo, ni sus manos, ni sus atléticos brazos, ni su tórax de gimnasta. Son sus gafas. El mismo lo ha reconocido: "Si me quito las gafas podría pasar por un repartidor de pizzas", dijo en una ocasión. Tiene razón, su atractivo, su inteligencia reside en las gafas. Son como el pelo de Sansón o el traje de Supermán. Sin ellas Woody es el principal candidato al premio "Reponedor Maduro Mercadona 2011". ¿Quién dijo que el hábito no hace al monje?

Rick Perry pensó que lo tenía todo para ser el próximo presidente de los Estados Unidos. Tenía pelazo, un traje de cinco mil dólares y una corbata roja de ochocientos. Con semejante bagaje ¿por qué no intentarlo? Entonces sucedió esto:



Comercio, educación y... ¿cuál es la otra? Dímelo corbata mágica, ¿cuál es la otra agencia de educación que yo debería cargarme? Hmmmm... no me acuerdo, pero no me irán a decir que eso es más importante que este traje hecho a medida. Y una cosa más, ¿sabían que soy capaz de correr cinco kilómetros cada mañana y que a veces incluso dejo atrás a mis propios guardaespaldas? ¿No se dan cuenta? Soy el hombre que necesitan. Estados Unidos no se merece un presidente calvo, ya tuvimos a Gerald Ford y no fue capaz de ganar a Jimmy Carter cuando intentó ser elegido en 1976. Lo admito, sí, soy idiota, pero un idiota bien parecido. Y ustedes son tan idiotas como yo. O más incluso, ya que están dispuestos a votarme. Y ni siquiera tienen un traje como el mío.

Y entretanto, a miles de kilómetros de distancia, los periodistas de un país llamado España especulan sobre las corbatas de los candidatos. Gilipollez global.

Besos.

Beta

12 comentarios:

Más claro, agua dijo...

En algunos casos (España incluida, claro está) las corbatas impiden la normal circulación del riego sanguineo hasta el cerebro.

Y luego pasa lo que pasa: que nos olvidamos de nuestras propias convicciones, que no entendemos nuestra propia letra, etc...

Y así nos va.

Alberto dijo...

Este blog es un WIN!! Muy fan :)

UnTitLeD dijo...

Supongo que serás consciente de que el refrán te lo acabas de inventar, porque para ser correcto te faltaría una negación. Fíjate que estar en el siglo XXI no está reñido con dejar de ser pedante...

El gordo sentimental dijo...

Me he arrancado los ojos al verte lamiendo a Woody Allen

El gordo sentimental dijo...

Perdón, me los había arrancado antes viendo a Terelu en la portada de interviu

La niña mala dijo...

Candidatos que, por cierto, aspiran a la misma sordidez y estupidez de aquellos; me pregunto si es el periodismo quien los hace así o solamente los retrata...

Beta dijo...

Mas claro, ¿y las pajaritas? :)

Untitled, como ves no miento cuando digo que no me gustan los refranes. Modificado.

Gordo, con Terelu y los hábitos me lío.

Ana dijo...

Buena entrada, me encanta tu satírica. No soy Gafapasta pero si adoro el trabajo de Woody Allen, y tienes razón, sin esas gafas no podría distinguir entre el renombrado director y un anciano nervioso normal. En cuanto al aspirante político estadounidense, no me sorprende que haya llegado a una candidatura, si el idiota de Bush pudo ser presidente ¿por qué no un tío guapetón sin cerebro?

zeta dijo...

El de la derecha es el que sale en Bruno?

Bellaluna dijo...

A algunos les anudaría la corbata alrededor de los testículos hasta que se les pusieran morados. Para eso no hace falta que cueste 500 pavos, con una de polyerster -keep away from fire, o no- del h&m valdría

Tarántula dijo...

Hola Beta, estaba esperando tu artículo sobre las elecciones españolas, siempre disfruto tu genio.

¿Qué has hecho en la noche de las elecciones?

Laura Repullo dijo...

¿Quién dice que no hay gafapastas entre los repartidores de pizzas? El gafapasta es difuso e impostado, nada que ver con su capital cultural, social o económico (en palabras de Bourdieu)

Si todos sabemos fingir un orgasmo porque no fingir la pertenencia a esa indescriptible modilla. Gastando pedantería y leyendo algún libro de recetillas y, of course, disfrazándonos todos podemos ser un gafapasta promedio.