lunes, 14 de septiembre de 2009

Ciencia al cubo

Hola,

Mi "prima" América, que de ciencia sabe un rato, me hace llegar un curioso estudio publicado por la prestigiosa revista Science Connection. El estudio narra el experimento realizado con tres diferentes primates puestos ante una situación similar.

El primero de los primates es un Mandrillus Sphinx procedente de Guinea al que se introduce en una cabina en la que unicamente hay dos objetos: un tetrabrik con zumo de plátano (con la fotografía de un plátano en la caja) y unas tijeras.

El segundo de los primates es María Dolores de Cospedal, a quien se introduce en una cabina idéntica a la del mandril pero en su tetrabrik aparece la foto de un rodaballo salvaje con ratatouille de verduras y salsa cabernet sauvignon de piñones (que fue uno de los platos que se sirvieron en su reciente boda). Además del tetrabrik la Cospedal también dispone de unas tijeras.

El tercer primate es José Blanco. Dispone de un tetrabrik con la foto de un pulpo a feira y, al igual que sus compañeros de experimento, unas tijeras.

El Mandrillus Sphinx observa el tetrabrik con atención. Lo coge en sus manos. Lo huele. Hace ademán de querer coger el plátano de la fotografía sin darse cuenta de que no es más que una imagen. Luego inspecciona las tijeras. Se pincha accidentalmente con ellas y las lanza al suelo con rabia. Vuelve a coger el tetrabrik. Lo araña. Se rasca la cabeza. Arroja el tetrabrik contra los cristales de la cabina llevado por un sentimiento de frustación. Pero el deseo de comerse el plátano es mayor y recoge nuevamente el tetrabrik. Intenta pelarlo como si se tratara de un plátano verdadero y, finalmente, casi de un modo accidental, logra hacer un pequeño orificio en el envase por el que succiona todo el zumo del interior. Una vez que se ha bebido todo el líquido eructa y deja caer el tetrabrik vacío al suelo. Se hace una paja. En todo el proceso ha invertido siete minutos y venticuatro segundos.

En la cabina número dos María Dolores de Cospedal observa con extrañeza la caja. La inspecciona. Hace lo mismo con las tijeras. Se lleva las tijeras al oído como si tratara de escuchar algo en su interior. Se rasca la cabeza. Abre y cierra las tijeras con cara de asombro. Se sienta sobre el tetrabrik y sigue jugando con las tijeras. Se incorpora. Examina la cabina en busca, posiblemente, de micrófonos ocultos. Al no encontrar nada pone cara de resignación. Parece haberse olvidado del tetrabrik y de las tijeras. Emite sonidos incomprensibles y gimotea como si fuera a llorar. Se pone de rodillas en el suelo e intenta dar la voltereta sin conseguirlo. Al intentarlo, la falda que viste no impide que todos podamos ver las bragas de punto que lleva puestas. Se tumba en el suelo, pone su cabeza sobre el tetrabrik y se queda dormida. Ha invertido treinta y cinco minutos y no ha conseguido abrir el tetrabrik.

En la tercera cabina José Blanco mira el tetrabrik como si se tratara de una bomba que puede estallar en cualquier momento. Se aproxima lentamente a él y le da una patada. No explota. Vuelve a aproximarse con cara de curiosidad. Le da un ligero empujoncito esperando alguna reacción por parte del tetrabrik que, evidentemente, no se produce. Luego lo coge. Se lo aproxima a la nariz. Lo huele y lo observa con sus ojos miopes. Pasados once minutos identifica el pulpo de la fotografía y parece excitarse. Escudriña la caja sin llegar a ninguna conclusión. Comienza a lamer la fotografía del pulpo a feira. Lame cada vez con mayor convicción. Cuanto más lame más exultante parece. Tras quince minutos de lametones abraza el tetrabrik y emite un gruñido que, gracias al potente traductor primate/humano humano/primate diseñado por el semiólogo austriaco Günter Reinhardt Strauss, sabemos que significa "mi tesoroooo". Muestra los colmillos en actitud defensiva y esconde el tetrabrik entre sus manos. Duración del experimento cincuenta y siete minutos y catorce segundos.

Según la prestigiosa revista Science Connection el Mandrillus Sphinx fue el único de los tres primates analizados que consiguió comerse el contenido del tetrabrik (y eso que previamente al experimento todos ellos habían sido sometidos a cuatro días de ayuno absoluto).

Este y otros interesantísimos experimentos científicos (un poquito más serios, la verdad) podéis escucharlos en Ciencia al Cubo, el estupendo microespacio de América en Radio 5.

Besos.

Beta

19 comentarios:

a p n e i c a dijo...

jejejeje

Alberto dijo...

¿Estás segura de que Cospedal solo invirtió media hora?

Anónimo dijo...

aiba, tu prima la de zumosol.

El Maestro de Esgrima dijo...

Conclusión principal del experimento: la capacidad cognitiva de un primate es infinitamente superior a la de cualquiera de nuestros políticos. No lo dudéis.

Saludos, Beta.

Anónimo dijo...

Gracias por presentarnos a tu prima, interesante espacio el que conduce. E interesante también el experimento de los primates, me quedo con las ganas de saber qué habría hecho Soraya Saenz de Santamaría en tal situación... ¿posar, quizá?
SAM

pony dijo...

jajajjaj!! estás como una mandril!! gracias! Muak!

Pintamonadas dijo...

me han quitado la ocurrencia de tu prima la de zumosol...,pero me pregunto si ella te defendería en el hipotético caso de que a la señorita Cospedal le diese un pronto y saliese de entre los barrotes, tijeras en mano y tetrabrick sujeto entre los dientes, dispuesta a pegarte la rabia.

María dijo...

Y qué hubiera hecho Aznar? pesas con el zumito? cortarse los pelos del bigote con las tijeras?

Más claro, agua dijo...

EL tetrabrick ese debe ser lo único que no se ha fumado la Cospedal en los últimos doce meses... ;-)

Jorge dijo...

Esto me recuerda un poco el experimento que llevaron a cabo unos catedráticos de la Politécnica, hace un par de años.

Imprimieron "Plegarias atendidas", una novela inacabada de Capote, y se la enviaron a varias personalidades del universo cultural español, aunque le cambiaron el título y dejaron en blanco el nombre del autor.

Ana Rosa Quintana tachó el título con laca de uñas, puso su nombre en el espacio destinado al autor y se lo mandó a su editor, aunque primero se lo pasó a su cuñado para que cambiara los nombres de los personajes.

Belén Esteban se lo fumó.

Lucía Etxebarría hizo papel maché y se fabricó un pene de 18 centímetros con sus propias manitas.

Sánchez Dragó lo usó como papel higiénico porque pensó que era muy malo, con tan mala suerte que el prólogo se le quedó estampado en la nalga derecha. Su mujer empezó a leerlo (en la nalga) y dijo que el estilo le recordaba a Capote. Dragó se rió de ella, claro.

Ray Loriga pasó de leérselo y uso el reverso de los folios para escribir una novela. El título era algo de unas bragas que caían al suelo, o algo así.

Por cierto, que a mí no me lo mandaron, los muy antipáticos.

Deprisa dijo...

Innovación científica con un único objetivo: demostrar empíricamente que nuestros gobernantes no alcanzan ni el ingenio de un primate.

No soy Benjamín Black dijo...

Y las tijeras,¿para qué?¿no?
Joder no descibro la moraleja.

japogo dijo...

Esto lo ha escrito Dalí o lo has hecho tú? ;P

u minúscula dijo...

qué grande la meri

La PrInceSa oLvidada dijo...

dile a tu prima que propongo un nuevo experimento:
dale a cospedal un pulpo a la feira y metela en una cabina con el otro (al mono dejalo en paz)y veamos si golum se come el pulo y a cospedal con el

DIAVOLO dijo...

JAJAJAJAJA... el detalle añadido de lo que hizo el mono después de beberse el zumo es muy bueno... (y de los otros dos, pues casi no hablar).

Besos.

mjt dijo...

Da gusto leer buen humor e ironía.

PATY dijo...

JODER CON TU PRIMA!!

Siamesas dijo...

A nos, como siamesas, las cosas de simios nos encantan por cierto parentesco fonético y, aprovechando la ocasión, brindamos con nuestras copas gemelas (sólo tenemos dos manos, cuatro piernas y una cabeza) por tu ácida ironía y descarnada inteligencia.