lunes, 21 de septiembre de 2009

Crisis

Hola,

He ido al mercado. Me gusta ir al mercado a pesar de que las viejas se me intentan colar y de que el de la pollería me mira con cara de "ven y mira qué género más fresco te tengo aquí guardado debajo del mostrador". Mis puestos favoritos son las pescaderías. Me gusta ver a los pececitos con sus bocas abiertas y sus ojitos saltones. Además he aprendido que para que un pescado esté bueno las agallas deben estar rojas y los ojos no tienen que darte la sensación de que el pez ha tenido cataratas. Decidir qué comprar es todo un dilema. Las doradas y las lubinas no me acaban de convencer porque me parece que no tienen personalidad. Son todas iguales, alineadas como soldados en una parada militar. Las pescadillas no me gustan demasiado porque muchas tienen ladillas, quiero decir, anisakis. El salmón está bien pero suele venir sin cabeza y a mí no me gustan los pescados que no son capaces de mirarte a los ojos. No sé, no me fio de ellos. Las sardinas son puro proletariado y, después de manifestarse, te dejan un olor en la cocina que no se va en semanas. Así que he ido al mercado y me he lanzado al mundo del crustáceo.

- ¿Eso que es?
- Buey de mar.
- ¿Y porqué sólo cuesta 5,99?
- Porque está de oferta.
- ¿Y cómo se hace?
- Como está vivo lo metes en una cazuela con agua fría y sal. Cuando empieza a hervir cuentas catorce minutos y ya está.
- (Sí, todo lo vivo que tu quieras pero no se mueve nada) Vale, pues me lo llevo. Y ponme también unos mejillones.

Llego a casa, saco la bolsa de la compra y ante mis perplejos ojos se produce la resurreción del buey. Primero parpadea, luego hace pompas y mueve las patitas.

- ¿Pero qué es eso?
- Un buey de mar que acaba de resucitar.
- ¡Se mueve!
- Sí, es alucinante.
- Me está mirando.
- Eso es porque vas en bragas.

Entonces el buey de mar se arranca a hablar: "Perdonen que interrumpa esta conversación pero ¿alguien podría decirme en qué dirección queda el mar más cercano?"


Nos miramos perplejas. Lo tiene jodido, Valencia queda a más de trescientos kilómetros y además yo he pagado por él y no pienso dejarle ir.

- ¿Y nos lo vamos a comer?
- Claro.
- A mí me da pena. Espera que le pongo un mejillón a ver si juegan juntos.


- Deberíamos ponerle un nombre... no sé, Lázaro quizás, ¿no dices que ha resucitado?
- No pienso ponerle nombre a un animal que nos vamos a comer.
- Lazarito bonito, ven con la tita Mari.
- Tu estás "pa allá".

El buey mira a su alrededor con desconfianza. Enseña sus pinzas amenazadoras pero sus movimientos son torpes. Le alcanzo por detrás y le meto en la cazuela de agua salada.

- ¡Tita Mari, tita Mari, qué hace esta loca! ¡Haz algo!

Le explico que no es nada personal, que es puro darwinismo, que tengo la suerte de pertenecer a una especie que ha sabido evolucionar mientras él, sin embargo, se ha quedado en el pleistoceno. Enciendo el fuego, el agua se calienta y el animal comienza a ponerse colorado.

- No puedo ver esto.
- Nena, esto no es nada al lado de El Anticristo de Lars Von Trier.
- No tienes sentimientos.
- Sí tengo. Tengo sentimientos... y hambre.

Las últimas palabras del buey son: "me cago en la puta crisis". Tiene razón, en las crisis siempre hay quien gana y quien pierde. A él se le acaba de llevar por delante pero yo, gracias a esta inflacción negativa, estoy delante de un plato de marisco.


El calor ha hecho que se le caigan las patas. Intento no pensar en ello. No soy judía, no pienso sentirme culpable. La "tita Mari" tampoco. Si me descuido me deja sin nada.


Después de esto, de postre, media tableta de chocolate.

Besos.

Beta

30 comentarios:

M dijo...

Es lunes, tengo cinco días de curro intenso por delante y tú me sales con estas.

Pegotitos dijo...

No soy vegetariana ni nada de eso, pero solo de pensar en el pollo con sus plumas ya me da pena comérmelo... así que tener que hervir vivo a un bicho... al final lo adoptaría. Tonta que es una

Bogart dijo...

Me ha gustado mucho. Real como la vida misma....

En tiempos de crisis el "o eres tu o soy yo" se vuelve ley.

Feliz semana.

Anónimo dijo...

Muy bueno el post Beta!! Me has arrancado una sonrisa el lunes por la mañana, lo cual no deja de tener mucho merito!!

Nacho dijo...

Con el tema del marisco vivo me identifico 100% con woody allen en "Annie Hall". Creo que al final acabaria comiendome un sandwitch de crema de cangejo de bote.

a p n e i c a dijo...

los diálogos me han hecho reír, aunque debo de reconocer que una vez que me trajeron cangrejos y saltaron de la barra de la cocina y se pusieron a perseguirme por el pasillo me acojoné bastante. cuanto más pequeños más me asustan. me recuerdan la muerte.

es como la mano de buñuel en el Ángel Exterminador. sé que no puede hacerme daño, pero me pone los pelos de punta.

Alejandro dijo...

Un curioso y entretenido relato. Al menos este simpático crustaceo se llevó a la tumba una última y agradable visión. Mucho mas afortunada que algún primo hermano suyo, contemplando aterrorizado al cocinero sudoroso de alguna mugrienta cocina local, mientras le arrancaba, sin pudor alguno, sus pequeñas extremidades.

Bellaluna dijo...

Este verano lloré al despedirme de un pollo que compré vivo -y me llevé muerto- en el mercado de La Merced en DF.

Y el sábado en el mercado de rue Mouffetard, debo reconocerlo, miré a los ojos fijamente a una especie de cabracho como pidiéndole disculpas antes de que el pescadero la emprendiera con él, cuchillo en mano. La sopa quedó riquísima... Animalitos de dios.

Lhrod dijo...

¿Y no se puede sacrificar humanamente al bicho antes que escaldarlo hasta la muerte? lo digo para q no sufra, es que soy un proletario de los de sardinas entonces no entiendo de marisco y tengo mis dudas, ¿pierden cualidades si los matas antes de guisarlos??

YoMisma dijo...

Si me lo dan muerto me lo como.

Así vivo... Con nombre y un amiguito...

uff...

Yo también prefiero una latilla!

Saludos,
YoMisma

japogo dijo...

Jaaaajajajaja!! Buenísimooo! Quiero una segunda parte de esto también! Q tal una oscura secuela con navajas? O algo enternecedor con perceeeeebes? O un a policíaca con carabineros?
Ahí quedan las sugerencias, que luego no se diga... recomendaciones propias de un chef!

No soy Benjamín Black dijo...

Un bueyicidio sin mucha intriga:se sabía quien era el bueygenicida desde el principio,quien la complice necesaria pero con remordimientos morales y por supuesto la identidad del buey que iba a morir (con compañero mejillón en medio de la tragedia).
Eso sí,inaguras un nuevo género literario:la novela negra marisqueña.

Sigo en crisis,un saludo

Más claro, agua dijo...

Queda flotando un misterio en esta historia... ¿Quién se comió el mejillón? ¿Fue el buey como última voluntad en vez de fumarse un cigarrito? ¿Fuisteis vosotras dos? Y si fue así, ¿por qué sólo un mejillón?... ¿Y por qué al mejillón no le pusisteis nombre?

En fin, que me he quedado pillado con este tema... :-D

Palabra de verificación: "drinksf". Lo que me faltaba...

Anónimo dijo...

Estoy trabajando. Atiendo a extranjeros que vienen buscando información que mi jefe debería haber traido hace una hora.Yo ya no sé que decirles. Despues dicen,con razon, de los españoles.. El,mi jefe, trabaja y cobra.Mucho.
pd. Ya sé que no viene a cuento,pero estoy desesperada,indignada..y cobro mucho menos.

Nandín dijo...

Efectivamente, el marisco y más concretamente los crustáceos, se tienen que cocinar vivos (Más frescura imposible) y en agua fria al principio para no estropearles su sabor y la textura de la "carne"
Al buy de mar, en Asturias lo llamamos "Ñocla" que tiene bastante carne sobre todo en sus pinzas. Pero la mayoría preferimos el centollo, pues su carne es mucho más sabrosa (No su precio sobre todo si es del Cantábrico). Al bogavante (para nosotros "Bugre"), si se quiere hacer a la plancha o con arroz, se le corta con un buen cuchillo a lo largo o a trozos.
Beta la próxima vez que te lleves un buey de mar o centollo recuerda que el agua debe saber como la del mar para su punto de sal, y échale dos hojas de laurel y media cebolla. Si pesa más del kilo=20 minutos, si pesa menos, 15 minutos
Chau

*(iReNee!)* dijo...

Que sadico todo... Yo no hubiera sido capaz de hacerle eso, me lo hubiera quedado como mascota, algo así como Tenacitas de Homer Simpson xD

Beta dijo...

Pegotitos, el viejo truco de los animales de jugar con nuestra sensibilidad para enternecernos...

Apneica... ¿lo de la mano no es en La edad de oro? Este no asustaba demasiado, básicamente por lo torpe que era :)

Bellaluna, no se si me atrevría con un pollo. Me ganas, como siempre :P muaaaaa.

Lhord, al parecer hay que matarlo así. Yo preferiría la inyección letal pero supongo que después no estaría tan bueno.

Japogo, pero los percebes y las navajas no tienen ojos. Los ojos humanizan. Hasta un judío puede matar percebes como si fueran palestinos.

Eduardo, había trescientos gramos de mejillones, pero eran una panda de sosos que no sabían hacer nada.

Nandín, ¿tienes una marisquería? hay que ver lo que sabes :)

Irene, Hommer se comió a tenacitas :P

xsttupid-dollx dijo...

Amo Como Escribis , Pobre Cangrejo , me dio lastima,pero bien que es riico xD ,Besos (:

Matxorri dijo...

Menuda birrias de buey y de mejillón!!!

charlie ben tepaqui dijo...

Que grande el post, pobre molusco, acabo de descubrir que soy judio, como licenciada me podrias recomendar alguna lectura para comprender mejor, en serio Tita. besos

Coco dijo...

Jo, el residuo católico también deja culpabilidad. Y al menos Lázaro no chirría, que el bogavante pega unos alaridos...
Felicidades por el blog!

Anónimo dijo...

que bueno,
he estado a punto de reventar en la oficina de tanto aguantar la risa.
repito,
MUY BUENO!!!!!

ferreiro

elintenso dijo...

¿El mejillón es una metáfora, no?

Anónimo dijo...

"Mi puesto favorito son las pescaderías"

Real como la vida misma, no Beta??

Jajajajajajjajaja, me he descojonado con esa frase. No sé si la habrás puesto a posta y yo le he sacado demasiado jugo...al pescado

Buen blog

Un saludo!!

Jorge dijo...

Pobrecines, si es que les coges cariñete. Lo mejor es no mirarles a los ojos. A mí me pasó con una chica filipina muy simpática que venía a casa a limpiar. Siempre se reía mucho y era muy hacendosa, aunque no se le entendía nada.
Una noche la convencí por gestos de que debía untarse de aceite de oliva y dormir en el horno, con una cebolla metida en la boca.

Lhrod dijo...

¬¬ desde la embajada de Decapot 9 en la tierra... EXIGIMOS un desagravio por esta monstruosa ejecución, exigimos que se nos entregue a un beta dentro de una cacerola de agua al punto de sal y con media cebolla o invadiremos vuestro planeta con nuestra despiadada tecnología...

Juanma dijo...

La pena es que los mariscos mueren chillando como si fueran las vainas de La invasión de los ultracuerpos, pero es lo que dices: en términos darwinistas, es lo que hay, y encima deberían estar agradecidos de que se los coma alguien que valore lo sabrosos y nutritivos que son.

A mí también me fascinan las pescaderías. Saber que lo te vas a comer tenía forma, ojos y tal vez nombre es mucho más tranquilizador que comprar un bicho hecho filetes.

PATY dijo...

JAJAJAJA A VER SI JUEGAN JUNTOS..ME HA ENCANTADO!!!

**Debi-chan** dijo...

Qué rico *___*

LuKiA dijo...

jajajaja

qué buen relato!