lunes, 24 de enero de 2011

A por los Goya (I)

Hola,

Se acercan los Goya. Creo que voy a publicar algunos posts sobre las películas nominadas. Quizás también mencione alguna de las que no lo están.

Si yo fuera Carod Rovira (o Jordi Pujol), iría hoy mismo a casa de mi madre y trataría de recuperar cuantas fotos de mi infancia pudiera. También le preguntaría si tiene algún vídeo de cuando era pequeña, jugando con mis primos o llenándome la cara de tarta de chocolate en algún cumpleaños. Después iría a hacerme un chequeo, resignada, y le diría al médico que nada de paños calientes, que me dijera lo que me tuviera que decir, que habiéndome dedicado a la política en Catalunya es normal, que el alzheimer llega tarde o temprano y que estoy preparada para ello. Posiblemente él me miraría confuso y me preguntaría adónde voy con todos esos álbumes de fotos. Son para la película que harán sobre mi vida, contestaría yo.

Existe un nuevo género en el cine (en el cine español concretamente): el género de películas sobre políticos catalanes con alzheimer. Hace un par de años Albert Solé se llevó el goya al mejor documental por Bucarest, la memoria perdida. Este año Carles Bosch aspira a hacer lo mismo con Bicicleta, cuchara, manzana. Espero que no lo consiga. Bucarest... estaba bien, era una crónica del antifranquismo en la que aparecían las miserias del PCE y alguna de sus grandezas. Además era una peli bastante emocionante, hecha con amor, con ese amor que un hijo que no ha escrito un blog titulado Mi padre es idiota le tiene a su progenitor. Por el contrario, Bicicleta, cuchara manzana no es más que un publireportaje destinado, supongo, a recaudar fondos para la Fundación Maragall contra el alzheimer. Lo único interesante son dos secuencias: una en la que Maragall se encara con un tío que va en motocicleta al que le grita que está prohibido subirse a las aceras con la moto como si de un guardia urbano e tratara, y otra en la que se cuela en su antiguo apartamento newyorkino al grito de "yo fui alcalde de Barcelona" ante la atónita mirada de su actual inquilino. Tampoco está mal ver cómo se encapricha de una foto de Obama a tamaño real con la que un tipo intenta sacarse unos dólares en medio de la euforia de la noche de las presidenciales. Yo fui alcalde de Barcelona y tengo un puñado de dólares para ti, negrito, con los que te podrás comprar una bolsa de cacahuetes antes de regresar a Harlem. No hay mucho más. El resto se puede ver en cualquier documental de la 2 mientras te echas una siesta después de comer.

No va a tener fácil ganar. Compite contra dos documentales más sobre enfermedades, una niña enferma de autismo y Norman Foster enfermo de su propio ego. También compite contra Ciudadano Negrín. Negrín fue presidente del gobierno republicano durante la guerra. Hablaba siete idiomas, se licenció en medicina a los veinte años, estuvo becado en Alemania y en Estados Unidos, donó parte de su sueldo para que alumnos como Severo Ochoa pudieran dedicarse por completo a la investigación. Perdío una guerra, fue expulsado de su propio partido y murió en el exilio con bastantes apreturas económicas. Si a día de hoy le dieran un goya preguntaría: ¿Estás de broma?

Besos.

Beta

4 comentarios:

Ana dijo...

Qué ganas de mortificarte.

Juanma dijo...

El documental sobre Negrín tiene buena pinta, pero no lo ganará, porque era la bestia negra del PSOE (que no le perdona que pactara con el PCE para intentar ganar la guerra civil, habráse visto) y tampoco tiene demasiado predicamento en el PP (que siempre ha sido más de Azaña). Mucho más polite dárselo al de Maragall. Además, hay buen motivo para que lo gane: si se pone de moda el género de documentales sobre sociatas enfermitos, podrían hacer uno sobre Manuela de Madre, la mejor política que hay en Cataluña, pero retirada de la primera línea por culpa de la fibromialgia, esa enfermedad que los médicos dicen que no existe.

Más claro, agua dijo...

Si a Negrín le dan el Goya, el premio lo van a recoger los Anonymous, que ya se están haciendo los trajes para la gala ;-)

DAVIDSARA. dijo...

A veces fantaseo con la idea de que en España nunca hubiese habido una dictadura y las cosas hubiesen avanzado en línea recta, sin caudillos, gaviotas y movida madrileña por el medio. Y la cosa da para muchas pajas. Imagínate. Tendríamos ahora nuestra propia Nouvelle Vague. Nuestro propio año cero del punk. Todos sabríamos hablar inglés, aunque poco importaría. Nuestra tele molaría un huevo, y un mosso d´escuadra jamás saldría en el CSI hablando con acento cubano. En cada olimpiada volveríamos cargados de medallas. De hecho hubiéramos celebrado varias olimpiadas por aquí y tendríamos tanto derecho a amañar resultados como cualquier otra gran potencia. Nuestra línea adsl viajaría a la velocidad del rayo. Pero nadie se bajaría pelis, porque aquí todo el mundo tendría un buen sueldo y podría pagarse su ocio tranquilamente. Incluso pasear en una ciudad como Barcelona molaría. Porque los guiris ya no la tratarían como a una mierda. Porque aquí nunca ha habido una dictadura y todos en Europa somos iguales: Europeos. Y si España es fuerte Portugal también lo sería. Y el norte de Africa se uniría a la fiesta. Y las calles no estarían repletas de árabes sin nada que hacer. Serían tan guiris como los gabachos o los ingleses, y disfrutarían de la tortilla de patatas y del jamón como el resto, olvidándose de coranes y gaitas. Así que Caudillos y fascistas, espero que estéis pudriendo bien el el infierno. Habéis jodido a todo el planeta. Planeta, pelota, cuchara, bicicleta.