Hola,
Estás tan tranquilo en tu despacho, frente a tu Mac, viendo una página de vinos franceses, debatiendo si te compras una botella de Borgoña del 2005. La Tache Romanee Conti cuesta 3500 euros. Más de medio millón de pesetas pero, a día de hoy, quién piensa en pesetas. Tres mil quinientos euros es mucho dinero pero el vino lo vale, y el motivo también. Una cena romántica, velas, buey de kobe poco hecho, música de alguno de tus amigos como fondo. Te ves reflejado en la ventana. Te gustas. Bajas el aire acondicionado a veinticuatro y tu reloj marca las diez y media de la mañana. ¿Qué son esos ruidos? Te asomas al exterior y ves a un bedel que corre escaleras arriba. Un metro detrás suyo un guardia civil. Cierras la puerta de tu despacho pero no han pasado ni cinco segundos cuando alguien la golpea desde fuera violentamente. No sabes qué hacer. Una voz te pide que abras la puerta, se identifica como la guardia civil. Esperas disparos, gritos de "al suelo todo el mundo", esperas a Tejero diciendo que te sientes, coño. No te da tiempo a más. Abres. Tres guardias te piden que te identifiques. Preguntas qué es todo eso y a qué se debe tal atropello. Te dicen que les entregues tu teléfono móvil, tu iPhone 4 comprado en la tienda Apple de la quinta avenida de Nueva York. Te dicen que se va a proceder a un registro de las instalaciones y te muestan una orden del juzagado número cinco de la audiencia nacional. Papeles, papeles, ¿pero qué es todo esto? ¿de qué te están hablando? Lo primero en lo que piensas es en la reserva que tienes hecha a partir del lunes en el Hotel Vendome de París. Te cagas en la puta y en todos sus muertos. Pides que venga tu abogado y te ordenan que te calles. "Esto es un estado de derecho y tengo derecho a que venga mi abogado", gritas como si fueras un personaje de la tercera temporada de Ley y Orden. Te piden que te tranquilices y te piden los libros de cuentas de la sociedad. Dices que tú de eso no sabes nada y que se lo pregunten a tu secretaria. Rebuscas un valium en tu bolsillo y cuando te lo vas a tomer un agente te pregunta que qué es eso. Respondes que cianuro. "Cianuro, es lo que es. ¿Qué quiere que sea? Un tranquilizante. Qué piensa, ¿que me voy a tomar una pastilla de cianuro? ¿como si fuera Hitler? "¡Yo no soy Hitler, yo no soy Hitler!", se escucha en todo el edificio.
Lo ponen todo patas arriba. Rebuscan en tu ordenador y te preguntan por determinados nombres. "No sé de qué me está hablando", respondes una vez detrás de otra. Te dicen que te van a detener y que tendrás que prestar declaración ante el juez. Un traje de rayas, una bola atada al tobillo, unas esposas. Tu plan de pensiones de más de trescientos mil euros anuales. Envidia, este país está lleno de envidiosos. Y los peores son todos esos frikis de los ordenadores que la tienen tomada contigo. Te mareas. Necesitas que te de el aire. Te dicen que no puedes salir al exterior. "¡Necesito ir al baño!", gritas. Te acompañan. "¿Va a entrar conmigo? ¿Quiere verme la chorra? ¿Eso es lo que quiere, pervertido?". Te dicen que como no te calles te acusarán de resistencia a la autoridad. Te echas agua por la cara. Te miras al espejo. Sientes rabia e ira. Esto no te puede estar pasando a ti. Si pudieras hacer una llamada. A ti Rubalcaba se te pone al teléfono. Todos estos no son más que una panda de gilipollas y a ti Rubalcaba se te pone al teléfono. Que alguien te diga qué coño es toda esta mierda. El mundo entero se desmorona a tu alrededor. Ves toda tu vida pasando por delante de tus ojos, como si de una película colgada en youtube se tratase. Recuerdas cuando tenías pelo y la vida era en blanco y negro...
...cuando la yonki de tu ex salió en la tele contando que la primera vez que le hiciste el amor ella no se "coscó" mucho (¡qué cabrona, pegando donde más duele!)...
...cuando una panda de cretinos empezaron a manifestarse frente a la puerta de la SGAE intentando hacerte quedar mal...
Amenazas con denunciar a los agentes, al juez prevaricador que ha ordenado todo eso, a los periodistas que lo están contando, a los gilipollas que han empezado a manifestarse fuera embargados por un inmenso sentimiento de...
Besos.
Beta