Hola,
Todas las gafapastas del mundo amamos a Woody Allen. No digo que fuéramos a acostarnos con él y a recorrer con nuestras lenguas su diminuto y áspero cuerpo de metro sesenta y cinco, pero Woody tiene algo. No es su pelo, ni sus manos, ni sus atléticos brazos, ni su tórax de gimnasta. Son sus gafas. El mismo lo ha reconocido: "Si me quito las gafas podría pasar por un repartidor de pizzas", dijo en una ocasión. Tiene razón, su atractivo, su inteligencia reside en las gafas. Son como el pelo de Sansón o el traje de Supermán. Sin ellas Woody es el principal candidato al premio "Reponedor Maduro Mercadona 2011". ¿Quién dijo que el hábito no hace al monje?
Rick Perry pensó que lo tenía todo para ser el próximo presidente de los Estados Unidos. Tenía pelazo, un traje de cinco mil dólares y una corbata roja de ochocientos. Con semejante bagaje ¿por qué no intentarlo? Entonces sucedió esto:
Comercio, educación y... ¿cuál es la otra? Dímelo corbata mágica, ¿cuál es la otra agencia de educación que yo debería cargarme? Hmmmm... no me acuerdo, pero no me irán a decir que eso es más importante que este traje hecho a medida. Y una cosa más, ¿sabían que soy capaz de correr cinco kilómetros cada mañana y que a veces incluso dejo atrás a mis propios guardaespaldas? ¿No se dan cuenta? Soy el hombre que necesitan. Estados Unidos no se merece un presidente calvo, ya tuvimos a Gerald Ford y no fue capaz de ganar a Jimmy Carter cuando intentó ser elegido en 1976. Lo admito, sí, soy idiota, pero un idiota bien parecido. Y ustedes son tan idiotas como yo. O más incluso, ya que están dispuestos a votarme. Y ni siquiera tienen un traje como el mío.
Y entretanto, a miles de kilómetros de distancia, los periodistas de un país llamado España especulan sobre las corbatas de los candidatos. Gilipollez global.
Besos.
Beta