Hola,
Han pasado unas horas y todos hemos podido reflexionar sobre lo que vimos ayer. Ahora, con la cabeza fría y más serenidad, es el momento de hacer un repaso y pensar en qué cosas que no deberían volver a ocurrir en la gala de los Goya si queremos que -como dice Rajoy-, este vuelva a ser un país serio.
1.- Antonio Resines no debe volver a intentar rapear. No le da, se le atascan las palabras, no le salen. Resines siempre fue un actor simpático que hacía bien de sí mismo. Dejamos que las cosas sigan siendo así y no intentemos que se convierta en Eminem.
2.- Cayetana: Algún juez debería dictar una orden de alejamiento para que Cayetana Guillén Cuervo no pudiera acercarse a los premios Goya. No es graciosa, no lo ha sido nunca. Cierto es que ha tenido que tratar toda su vida con una familia problemática, que su madre perdió la cabeza hace treinta años y que su padre desayuna cada mañana un buen tazón de ego con Cola-Cao, pero ninguna de esas dos cosas deberían servir para justificar que ella o su hermano nos torturasen a los demás. Cayetana haz como Garci y quédate en casa, please.
3.- Belén Rueda. Una de las pruebas más evidentes de que en España hemos vivido por encima de nuestras posibilidades es que Belén Rueda se ha pasado los últimos años intentando hacerse un currículum como actriz. No, Belén, ese no es tu mundo. Y otra cosa, no acudas a la gala en un descapotable en una noche de ventolera, ese peinado a lo Farrah Fawcett dejó de estar de moda cuando tu ex Dani Ecija aún realizaba VIP Noche.
4.- El discurso del presidente. Vale que eres el presidente, vale que das un miedo de la hostia y vale que tus compañeros de profesión te han votado, pero eso no te da derecho a hundir la audiencia de la gala de esa manera. Y menos aún para sacarte la polla y decir que aún no controlas el negocio de internet. El cine está cambiando sus canales de distribución y todos sabemos que eso no es bueno para tu negocio, pero en el mundo hay otros seres humanos que tambien pueden intentar desarrollar nuevas formas de distribuir películas. Tuviste tu momento -hace un par de décadas concretamente-, pero tu tiempo pasó por mucho que repitas ese mantra de "yo también soy internauta".
5.- La relación público presentador: Los diálogos del presentador con los nominados no funcionan. Estos últimos ponen cara de circunstancias y se sonrojan cuando no se les ocurre nada ingenioso con lo que contrarestar las bromas de la Eva Hache de turno. Por otra parte, el público no está allí para corear "el patio de butacas dice cine", bastante tienen con intentar disimular la verguenza ajena que siente en ese momento. Y, finalmente, si uno acude a la gala dispuesto a reirle los chistes al presentador debe hacerlo SIEMPRE y no quedarse en silencio cuando las bromas se centran en el presidente de la Academia porque sino dará la impresión que el mundo del cine es un gremio sin sentido del humor e incapaz de reirse de sí mismo.
6.- Nadie debería acercarle un micrófono a Juan Diego en una noche de celebración. Todo el mundo sabe que se pimpla y que, salvo en contadas excepciones, el whisky no facilita la dicción ni te hace decir cosas ingeniosas. Y, por Dios, en tus mejillas ya no cabe más botox, deja de ponerte inyecciones o vas a conseguir que aún te confundan más con Juan Diego Botto cuando la gente comience a llamarte Juan Diego Botox.
7.- Vestuario: No le den el premio al mejor vestuario a una señora a la que se le acabó la tela, no pudo terminarse la americana y tuvo que dejarse un agujero en medio de la espalda.
8.- Tengo una amiga traductora que estaría encantada de hacer la traducción simultánea para que Melanie Griffith pudiera enterarse de algunos de los chistes de la gala. Vale que el guión no es nada del otro mundo pero ya que la chica hace el esfuerzo de viajar y asistir a la ceremonia que al menos pueda enterarse de qué va la cosa.
9.- Kike Maillo. Uno no puede subir al escenario justo después de que te den un premio a decir que aún tienes fe en el cine español. Eso se dice antes. O deja que lo diga Almodóvar... si tiene huevos.
10.- Al ministro no le gusta el cine. La última vez que fue a una sala le dió una propina de dos reales al acomodador. No le obliguen a ir a estas cosas porque la cámara le enfocará y todos nos daremos cuenta de lo mal que lo está pasando. Si queremos ver a gente pasandolo mal ponemos Cuatro y vemos Callejeros.
¿Ha quedado clarito?
Besos.
Beta